martes, 28 de julio de 2009

Escupir


Tengo tanto que decirle a esos oídos. Esos oídos que parecen no interesarse por lo que yo les tenga que decir. Lo sé, es desesperante y sí, estoy desesperada (en realidad no, pero siendo dramática sí). Es triste aceptar la debilidad cuando se pretende que justo esa debilidad no existe. Es traji-cómico saber que parecería una loca (insane), impulsiva-descontextualizada si digo lo que quiero decir, porque no hay de donde sacar el tema, porque no hay un por qué o una razón lógicamente estructurada, porque en realidad es cosa mía...

No hay comentarios:

Publicar un comentario